Hacienda Cortina: Un viaje al pasado neocolonial de Cuba

Este extenso latifundio, que abarcaba tres municipios, marcó la historia y la cultura de Pinar del Río

Publicado por Sol de Cuba, 16/08/2026


A orillas del río San Diego, entre la Sierra del Rosario y la Sierra de los Órganos, se extiende la antigua Hacienda Cortina, un territorio cargado de leyendas que invitan a viajar al pasado neocolonial de Cuba.

Lo que fuera uno de los mayores latifundios de Cuba durante la República neocolonial, hoy es el Parque Nacional La Güira, es un espacio donde convergen naturaleza, arquitectura y cultura universal, testigo de un pasado grande y complejo.

La Hacienda Cortina, cuya existencia se remonta a la primera mitad del siglo XX, llegó a abarcar casi 25,000 hectáreas distribuidas en tres municipios pinareños —Consolación del Sur, La Palma y Los Palacios—, integrando varios hatos o corrales antiguos cuyos nombres tienen sus orígenes en los siglos del XVI al XVIII, como San Pedro de las Galeras, Galalón, Caiguanabo o San Andrés.

Fotos: Yenisleidy Sanchez Leyva / Grupo de Facebook Cuba en Fotos

UN IMPERIO RURAL EN PINAR DEL RÍO

Su fundador y dueño principal, José Manuel Cortina, destacado abogado, político y diplomático cubano, fue la fuerza detrás del desarrollo de esta extensión dedicada al fomento ganadero, el cultivo de tabaco, frutas, café, la extracción de resinas y la conservación forestal.

Se dice que adquirió la propiedad conocida como La Güira en 1906, para luego expandirse comprando numerosas fincas a lo largo de dos décadas, hasta consolidar un complejo agroindustrial con más de 6,800 fincas, algunas de más de 5,000 hectáreas, según indica el Archivo Provincial de Pinar del Río, en un reporte del semanario Guerrillero.

EL PAISAJE QUE CONQUISTÓ A CORTINA

La Güira, el corazón de la hacienda, posee una belleza natural que Cortina quiso preservar y resaltar. Por eso construyó allí, en 1920, un parque que hasta hoy impresiona, en especial, por su majestuosa portada al estilo medieval, de piedras locales, con caminos pavimentados en mármol que serpentean entre jardines y faroles de bronce, y una casa principal construida con piedra endémica y las famosas casas china y japonesa, que albergaron colecciones únicas de cultura asiática y arte oriental.

El parque fue equipado con esculturas importadas de mármol de Carrara y bronce, un lago artificial con embarcaderos, puentes, piscinas, jaulas para aves exóticas que el hacendado traía de América y a las que les mandó a construir  pequeñas casas en los árboles para su descanso.

Cortina resultó una figura fundamental en la política cubana. Senador, ministro y presidente del comité que elaboró la Constitución de 1940, su vida estuvo marcada por el compromiso político y cultural con su tiempo.

La vasta propiedad funcionaba con contratos de arrendamientos y a partido para campesinos, quienes con frecuencia vivían en condiciones precarias, fenómeno común en los grandes latifundios cubanos de la época. Pese a ello, Cortina promovió la existencia de cinco escuelas con más de 400 alumnos dentro de sus terrenos.

La Cueva de los Portales, el refugio del Che

Un capítulo fascinante de los hechos ocurridos en terrenos de la Hacienda Cortina está relacionado con la Cueva de Los Portales, que años después sería base estratégica del Comandante Ernesto “Che” Guevara durante la Crisis de Octubre de 1962.

Allí permaneció con su equipo, dejando atrapada la esencia de un guerrillero en las austeras paredes naturales y la humilde cama que aún se conserva.

Declarada Monumento Nacional en 1987, la cueva atrae visitantes y fue testigo de visitas de figuras como Fidel Castro y Celia Sánchez.

Con la Revolución Cubana y el proceso de reforma agraria en 1959, la Hacienda Cortina dejó de ser propiedad privada. Fidel Castro visitó la finca que entonces contaba con 1,800 caballerías, impresionado por su riqueza natural y cultura. De esa visita nació la idea del Campismo Popular, para abrir espacios de recreación y cultura para todos los cubanos, y que varios años más tarde fue un exitoso programa nacional.

Hoy el Parque Nacional La Güira es un patrimonio natural y cultural que continúa conservando muchas de las tradiciones y belleza heredadas de la hacienda. En sus terrenos se realizan esfuerzos por recuperar especies nativas, árboles emblemáticos y esculturas perdidas.

Referencias principales

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