La Ciénaga de Zapata, donde conviven el nenúfar y el cocodrilo cubano
Este año, el evento de turismo y naturaleza (Turnat) celebrará su valor ecológico
Publicado por Bárbara Vasallo, 08/07/2026

En el corazón del mayor humedal del Caribe insular, un espectáculo natural único despliega su magia: la delicada ninfa del agua (Nymphaea alba L.), con sus flores blancas flotantes, comparte hábitat con el imponente cocodrilo cubano (Crocodylusrhombifer), una especie endémica en peligro de extinción.
Este equilibrio perfecto es solo uno de los tesoros de la Ciénaga de Zapata, un paraíso ecológico en el sur de la provincia de Matanzas que aspira a ser disitinguidopor la Organización de Naciones Unidas para el Ciencia, la Educación y la Cultura (Unesco) Patrimonio Mundial Natural.
Un santuario de biodiversidad

Declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco y Sitio Ramsar, esta región de más de 10,500 kilómetros cuadrados alberga una riqueza sin igual: aves migratorias, flamencos rosados, corales vibrantes y una flora que pinta el paisaje de verdes intensos.
«Proteger este ecosistema es garantizar su futuro», afirma Magyuri Fernández, directora comercial de la Empresa Cubanacan Península de Zapata, quien elogia el panorama inigualable que acompaña al visitante en todo el trayecto.
Experiencias que enamoran
El Complejo de Boca-Guamá, donde se encuentra el criadero de cocodrilos y miles de ejemplares viven protegidos, es el punto antes de navegar por canales bordeados de lirios hacia la Laguna del Tesoro y llegar a Guamá, construida sobre pilotes de madera, con su Aldea Taína, esas réplicas escultóricas de la autoría de la reconocida artista Rita Longa que reviven la cultura aborigen.
La Cueva de los Peces, una cavidad inundada, la de mayor profundidad en el país, que se integra al sistema espeleoacustre de la Ciénaga de Zapata convida a hacer snorkel y justo enfrente, en mar abierto los puntos de buceo contemplativo también son atractivo por la riqueza de su plataforma marina, llena de colorido y variedad de especies.
En la Ciénaga existen cinco centros internacionales de buceo certificados ambientalmente y equipados con instructores de alta preparación.
A Caleta Buena se llega para disfrutar de sus aguas cristalinas, arrecifes vírgenes y la quietud que ofrece el canto de las aves, mientras que las Salinas Brito, constituye espectáculo natural memorable con aves subacuáticas migratorias, flamencos rosados y gavilanes que dominan el cielo.

Turismo con propósito
La Ciénaga no es solo un destino turístico, es naturaleza, historia y experiencia viva. Cicloturismo, senderismo, pesca fly y observación de aves son algunas de las actividades que
permiten explorar su esencia, siempre con un enfoque sostenible.
Este año, el evento de turismo y naturaleza (Turnat) reunirá a expertos y viajeros para celebrar su valor ecológico y admitir in situ los valores que distinguen el humedal.
¿El mejor momento? Al amanecer, cuando el sol tiñe de oro los canales y el canto de las aves se mezcla con el chapotear de los cocodrilos. Un recordatorio de que, en este rincón de Cuba, la naturaleza aún escribe sus propias reglas.

