El Cañón del Yumurí, leyenda y belleza

El cañón es una imponente fractura geológica que desciende desde las montañas de la zona de Nipe-Sagua-Baracoa

Publicado por Sol de Cuba, 30/06/2026


Dejamos atrás las llanuras para adentrarnos en el extremo más fascinante del oriente cubano. Si la Cueva de los Peces nos deslumbró con sus misterios submarinos, el Cañón del Yumurí, ubicado a unos 28 kilómetros al noreste de la mítica ciudad de Baracoa, en Guantánamo, nos propone un viaje a una Cuba prehistórica, vertical y desbordante de vida.

Llegar hasta aquí, ya sea serpenteando la carretera que conecta con Maisí o cruzando comunidades como Ojo de Agua y Mandinga, es adentrarse en el corazón de la mayor biodiversidad y endemismo de toda la isla.

El paisaje deja sin aliento antes del primer paso. El cañón es una imponente fractura geológica que desciende desde las montañas de la zona de Nipe-Sagua-Baracoa directo hasta el nivel del mar. A ambos lados del río Yumurí, se levantan majestuosos farallones de roca caliza y laderas abruptas que en algunos puntos alcanzan los 300 metros de altitud.

El viento y la lluvia han esculpido la roca durante eras, creando cimas puntiagudas, grutas, solapas y oquedades que miran al vacío. Es un laberinto de piedra y agua que parece extraído de una novela de aventuras.

Santuario de la Palma Azul y la Polimita

Caminar por el cañón es ser testigo del triunfo absoluto de la naturaleza. Sus bosques albergan árboles de más de 20 metros de altura, custodiados por la silueta de la palma real y, de manera muy especial, por la palma azul, una joya endémica de la región oriental que exige nuestra máxima protección.

Entre la densa vegetación habitan maderas preciosas amenazadas como el ácana y el caguairán, rodeadas de un tapiz infinito de helechos exóticos y orquídeas salvajes como la Encyclia phoenicea.

Pero la magia del Yumurí no solo está en sus plantas. Si aguzas la vista entre el follaje, descubrirás a los verdaderos habitantes del cañón, entre ellos la polímita (Polymita picta), considerada el caracol más bello del mundo por los vivos colores de su concha, compartiendo espacio con el amenazado caracol Polydontes imperator.

El eco del cañón también amplifica el canto de aves icónicas de Cuba como el tocororo, el sijú platanero, el carpintero verde, el sinsonte y el majestuoso zunzún.

Mientras, en el suelo húmedo y las rocas habitan especies únicas y en peligro crítico, como la ranita de boca de yumurí y llamativos lagartos como el saltacocote.

Huellas de la historia entre la maleza

El atractivo del Cañón del Yumurí trasciende su apabullante naturaleza. En sus cuevas y pequeños valles laterales aún descansan los restos de cerámica de los asentamientos aborígenes agroalfareros, quienes encontraron en este aislamiento un hogar perfecto.

Además, el cañón guarda secretos de la época colonial y de principios del siglo XX. El mayor testigo del pasado industrial de la zona son las ruinas del Funicular del Plátano, una impresionante estructura utilizada por compañías estadounidenses para transportar bananos desde las cimas de las montañas hasta el río, listos para ser exportados al mundo. Explorar el Cañón del Yumurí es una experiencia que te transforma. Puedes recorrerlo en bote, navegar sus aguas mansas flanqueado por paredes de piedra gigantescas, o caminar por sus senderos sintiéndote minúsculo ante la grandeza del entorno.  

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