Un recorrido por las maravillas subterráneas de Varadero y Matanzas
Adentrarse en estas cavidades es descubrir una Cuba distinta, mística y sorprendente
Publicado por Sol de Cuba, 18/03/2026
Tras la interminable franja de arena blanca y aguas turquesa, Varadero guarda otros tesoros. A pocos kilómetros de los grandes hoteles, se despliega un mundo subterráneo fascinante, donde la naturaleza y la historia humana se han entrelazado durante milenios. Desde las magníficas formaciones geológicas de las Cuevas de Bellamar hasta los enigmáticos grabados de la Cueva de Ambrosio, adentrarse en estas cavidades es descubrir una Cuba distinta, mística y sorprendente.
Cuevas de Bellamar, joya geológica de Matanzas
Fotos: Cave Lighting
Consideradas uno de los tesoros naturales de Cuba y el centro turístico más antiguo de la isla, las Cuevas de Bellamar son una parada obligatoria para cualquier viajero. Situadas a unos 5 kilómetros al sureste de la ciudad de Matanzas, este sistema de galerías con más de 23 kilómetros de extensión y una antigüedad estimada en 300.000 años fue descubierto de manera accidental en 1861 por un esclavo que trabajaba en la zona .
El impacto visual al entrar es inmediato. A diferencia de la oscuridad lúgubre que se podría esperar, las paredes de Bellamar brillan con un resplandor casi místico. Esto se debe a una fina capa de cristales de calcito que cubre sus formaciones, un fenómeno natural único en el mundo que deja sin aliento a geólogos y turistas por igual.
Durante el recorrido guiado de aproximadamente 45 minutos, se atraviesan diferentes salones donde las estalactitas y estalagmitas han creado figuras caprichosas. La más famosa es el «Manto de Colón», una imponente formación de 12 metros que semeja una cascada de piedra petrificada .
El recorrido también lleva a los visitantes hasta un arroyo subterráneo de aguas cristalinas de tonos turquesa y azul profundo. Y como en toda gran maravilla, el misterio la rodea: las leyendas hablan de un duende travieso llamado «Güije» y de «La Americana», una mujer que, según el folclor local, desapareció en sus aguas y cuyo espíritu aún ronda el lugar conocido como «El Baño de la Americana» .
Cueva Saturno: Un cenote para el baño y el buceo
Foto: Cuba Plus
Muy cerca de Matanzas, a unos 12 km del aeropuerto Juan Gualberto Gómez, se encuentra la Cueva Saturno, un destino perfecto para combatir el calor cubano. A diferencia de Bellamar, el principal atractivo de esta cueva no es solo caminar entre sus formaciones, sino sumergirse en ellas.
En su interior, la cueva alberga un pequeño lago o cenote de aguas dulces y cristalinas, ideal para la natación y el esnórquel. La luz que se filtra por las aberturas superiores crea un juego de luces fascinante sobre el agua, permitiendo observar tanto las estalactitas y estalagmitas que cuelgan sobre la superficie como las que permanecen sumergidas, evidenciando que el nivel del agua no siempre fue el mismo . Es un lugar de gran belleza paisajística que combina la aventura espeleológica con el relax de un baño en un entorno natural privilegiado.
La Cueva de Ambrosio: El arte rupestre de Varadero
Foto: Naturaleza Secreta
Dentro de la Reserva Ecológica Varahicacos, en la mismísima península de Hicacos (Varadero), la Cueva de Ambrosio guarda un secreto de incalculable valor histórico. Descubierta en 1961, esta gruta de rocas con dos millones de años fue en su día refugio de indígenas precolombinos, esclavos huidos y hasta piratas .
Hoy, es uno de los sitios arqueológicos más importantes de la región. En sus 300 metros de galerías se pueden apreciar alrededor de 47 pinturas rupestres precolombinas . Realizadas con pigmentos rojos y negros, destacan los motivos de círculos concéntricos, cuyo significado exacto sigue siendo un enigma para los expertos. La visita a la «sala de las Claraboyas», la estancia más representativa, es especialmente mágica cuando la luz del sol se filtra por las aberturas naturales del techo, iluminando suavemente estas antiguas expresiones artísticas y creando una atmósfera de conexión directa con el pasado .
Cueva de los Musulmanes: Testigo del pasado aborigen
A poca distancia de la Cueva de Ambrosio, también en la Reserva Ecológica Varahicacos, se encuentra la Cueva de los Musulmanes . Su nombre no tiene un origen religioso, sino que proviene del apodo que recibían los contrabandistas cubanos que usaban la zona como escondite en siglos pasados .
Sin embargo, su fama actual se debe a un hallazgo arqueológico de primer orden: en su interior se encontró el esqueleto casi completo de un hombre aborigen, de entre 25 y 35 años, que data de entre el 500 a.C. y el 500 d.C. . Este descubrimiento fue revolucionario, ya que los restos mostraban signos de sífilis, lo que desafió la teoría de que esta enfermedad fue traída a América por los colonizadores europeos. Además, junto al enterramiento humano se hallaron huesos de Megalocnus rodens, un perezoso terrestre prehistórico que fue parte de la dieta de los primeros pobladores de la isla . Visitar esta cueva es asomarse a un capítulo remoto de la historia cubana, en un entorno de gran valor ecológico.
Explorar estas cuevas es emprender un viaje que atraviesa eras geológicas, conecta con los primeros habitantes de la isla y maravilla con la capacidad de la naturaleza para esculpir la piedra. Son, sin duda, paradas imprescindibles para aquellos que buscan ir más allá del sol y sumergirse en las profundidades del alma de Cuba.

