Cuba tiene hoy dos componentes del patrimonio mundial vinculados a los colonos franceses que emigraron a esa región, después de la Revolución Haitiana, en el siglo XVIII: la Tumba Francesa y el Paisaje Arqueológico de los primeros cafetales en el sureste, y conservarlo es una de las tareas primordiales de los historiadores de la Ciudad Heroica.
El objetivo del proyecto Los caminos del café que trabaja la Oficina del Conservador, la ciudad y organizada por la Embajada de Cuba en Francia y la misión permanente ante la UNESCO con la participación de los directivos de la fundación Malongo, es la preservación del patrimonio, pero también el desarrollo socioeconómico , cultural y la integración de las poblaciones cercanas de una parte del territorio santiaguero declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad que integrado en uno solo al Proyecto de la Ruta del Café desarrollado por la Delegación del Ministerio del turismo en Santiago de Cuba en coordinación con el CITMA, Bioeco, la Oficina Provincial de Patrimonio, Cultura, el Ministerio de la Agricultura y otras entidades del territorio posibilitan la creación, explotación y comercialización de un producto turístico inigualable a nivel mundial.

RUINAS DE LA CASA DEL CAFETAL FRATERNIDAD, con su techado rojizo que contrasta con el verdor del monte, se encuentra ubicada en la cordillera de la Sierra de Santa María de Loreto, en la ladera norte de la Gran Piedra.
Cuando Don José Gelabert introdujo en Cuba las primeras plantas de cafeto en el lejano siglo XVIII, no imaginaba que muchísimos años después la aromática bebida sería parte de la cultura e idiosincrasia de este pueblo y un elemento insustituible en la cotidianeidad del cubano. No fue hasta finales del siglo XVIII que su producción adquirió notoriedad, con la llegada a la parte oriental de la isla de colonos franceses que emigraron desde Haití debido a la revolución de 1791. Estos conocedores encontraron terrenos excelentes y condiciones climáticas propicias para el cultivo del cafeto en las zonas montañosas de la Sierra Maestra.
Los principales asentamientos de los franceses están ubicados en las zonas próximas a la Gran Piedra, El Cobre, Dos Palmas-Contramaestre, Yateras, El Salvador, Niceto Pérez y Guantánamo. En dicha área se han identificado un total de 171 cafetales, de los cuales 139 pertenecen al municipio de Santiago de Cuba y 32 al de Guantánamo. Los cafetales han llegado a nosotros en ruinas, algunas estudiadas como las de El Amor, La Felicidad, Villa Nueva, Dos Hermanos, La Idalia, Visitación, Sofía, Kentucky, Gran Sofía, Tres Arroyos, San Luis, Santa Paulina y Simpatía.
Así surgieron las grandes haciendas cafetaleras cubanas, que en breve se convirtieron en poderosos centros productores de café. Gracias a este auge, Cuba llegó a ser el primer exportador mundial a inicios del siglo XIX.
Con estos riquísimos antecedentes históricos y por todo lo que simboliza para nacionales y foráneos el placer de un buen trago de café con exquisito aroma, y además, conocer la tradición cafetalera en la región a través de un recorrido turístico a su ruta que concluya con una visita y espectáculo cultural al compás de La Tumba Francesa, emblemática agrupación de Santiago de Cuba declarada también por la UNESCO, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
La Ruta del café del Oriente cubano posibilita:
• Potenciar laexplotación racional del patrimonio cultural cafetalero existente para el Turismo.
• Desarrollar un turismo responsable de naturaleza, historia, cultura y patrimonio.
• Potenciar el desarrollo del Turismo Rural.
• Insertar a las poblaciones locales laboralmente activas con el empleo sistemático y consecuente de las potencialidades de las que dispone como fuerza de trabajo y como portador cultural, fomentando el trabajo por cuenta propia.











