1959

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“El turismo tiene por base las bellezas del suelo del país, su historia, su cultura, y las características hospitalarias de ese país. Nosotros contamos con una de las naturalezas más privilegiadas del mundo y contamos también con uno de los pueblos más hospitalarios del mundo, luego tenemos la base para desarrollar el turismo, para desarrollar una economía que no tiene cuotas, porque el desarrollo del turismo dependerá de nuestra capacidad, de nuestra inteligencia, ya que ello únicamente dependerá del número de turistas que vengan a Cuba y del número de millones que dejen al país y que servirán como contribución a nuestro desarrollo industrial.

¿Cómo entendemos que debe desarrollarse el turismo que venga del extranjero? Preparando todas nuestras atracciones, preparándolas para poder movilizar después, mediante la propaganda, mediante todos los medios posibles, el caudal de turistas que, por las ventajas que ofrece nuestro país, vendrían aquí. […] el desarrollo del turismo significará un beneficio para todas las industrias y para todas las actividades económicas de la nación cubana, porque tanto el turismo nacional, desde el momento en que gasta aquí lo que gastaba en el extranjero como un aumento del caudal de turistas extranjeros, beneficiará todos los sectores de la producción nacional. […] tenemos que pensar en un turismo distinto, no en turismo de juego ni en turismo de ron, hay que pensar en un turismo que busque y –puedo añadir– en un turismo que no sea de prostíbulo, si se quiere; un turismo que venga a disfrutar de nuestra naturaleza sanamente, y no un turismo raquítico en número, sino un turismo masivo, tanto de dentro como de fuera”.

(Discurso en el banquete ofrecido por el Comité Conjunto de Instituciones Cubanas a los miembros de la Sociedad Americana de Agencia de Viajes ASTA, La Habana, 11 de julio de 1959)

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