La vasta y compleja historia de la ciudad de Santiago de Cuba, unida a la autenticidad de su arraigada cultura y tradiciones, tomaría un siglo de conversación, más aún si nos adentramos en la innegable voluptuosidad que la premia hasta el punto de ser reconocida como “la ciudad más caribeña de Cuba”.
a idiosincrasia y natural simpatía de su gente la distingue, el espíritu de rebeldía de sus habitantes ha sido la constante desde su surgimiento, además de la intrínseca musicalidad que caracteriza todo lo que hace y dice un “santiaguero de pura cepa”. El mayor encanto está en recorrer las calles para sentir la familiaridad y el entusiasmo contagioso de su gente. Dos arterias principales, Enramada y Aguilera, son ideales para caminar desde la Plaza de Marte hasta el Parque Céspedes, calificado con absoluta certeza como el corazón de la ciudad.
Esta aseveración establece un vínculo directo con la identidad de las principales personalidades que contribuyeron en diferentes etapas al desarrollo de la cultura santiaguera, asimismo converge con otras que florean el entorno citadino con esa frescura y naturalidad que caracteriza al santiaguero.
Para adentrarse en el bello abanico de cultura y tradiciones santiagueras es preciso acudir a la figura de su primer poeta romántico José María Heredia, quien por su obra y actitud rebelde, cuajada en la conspiración Soles y rayos de Bolívar, simboliza el alma soñadora y patriótica de esta urbe:
Además, Santiago de Cuba se funde con la imagen de la guitarra en sus balcones y portales para decir al mundo que su espíritu trovadoresco realza la voz tradicional de sus habitantes.
Es obligada la referencia a la figura del ilustre Emilio Bacardí Moreau (1844-1922), historiador y cronista, arquitecto, escritor, periodista, museólogo e industrial, quien junto al insigne arquitecto Carlos Segrera fue el artífice del Santiago moderno. Lideró el proceso de tránsito de la Colonia a la República en Santiago de Cuba, fue su primer alcalde (1898) y Senador electo.
Pero no se puede hablar de figuras representativas de la cultura e historia local sin mencionar aquellas que devienen símbolos populares y han llegado a ser reconocidas como “leyendas vivas”, que revierte la cotidianeidad en un fulgor de alegría reverberante que contagia a los transeúntes.
En memoria del gran Benny Moré, el santiaguero y el visitante pueden disfrutar de las canciones que regala el juglar Juan Manuel Villi, apodado “El Benny”, cuya voz es la que se escucha interpretando los temas de la película del mismo nombre. Este personaje conjuga con estilo y elegancia el vestuario y modo de andar a solapa abierta por parques, bares y calles de la ciudad.
Se puede encontrar al doblar de cualquier esquina o en cualquier plaza al ya afamado “Tuto” ofreciendo un concierto rítmico a toda banda.
En la ciudad constituye una de las tradiciones más arraigadas el pregón, pues distingue una forma popular de comercializar productos o servicios fuera de los espacios destinados a mercados, convirtiéndose en oficio, en la segunda mitad del siglo XIX. Ha afirmado el escritor cubano Miguel Barnet: “las innovaciones métricas y combinaciones estróficas poco frecuentes aparecen contenidas en pregones cubanos” –y agrega–: “Muchas veces nuestros pregoneros utilizan música campesina o géneros populares como sones o guarachas, le adaptan letra especial y lo cantan a manera de pregón”.
La población se identifica plenamente con esta tradición y reconoce a pregoneros populares como es el caso de Berta a quien, por asociación, se le atribuyó el nombre de Yanuaria en sus primeras apariciones por las calles santiagueras; leyenda viviente con atuendo peculiar, voluminosa figura que sostiene una cesta en la cabeza y promociona a través de rimas improvisadas sus remedios caseros con gracia y distinción.
El picaresco doble sentido de pregoneros como el vendedor de ajo o el vendedor de escobas es muy disfrutado: “Ajo / ajo pa’ la señora / ajo pa’ la señorita / pa’ la gorda / pa’ la flaquita / pa’ la enfermera / pa’ la chiquitica…”. O, no menos ingenioso: “Caserita aquí traigo mi palo / puede ser largo o cortico / puede ser gordo o flaquito / pero qué bueno e’ mi palo / todo el mundo quiere mi palo…”.
La otrora Villa Santiago de Cuba, atesora gran cantidad de sitios y monumentos de interés para el visitante, donde la historia es tan sorprendente como real.
Abarcar el acervo de esta gran ciudad sería imposible, pero vale decir que atesora tres focos culturales centenarios: el Cabildo Carabalí Isuama, el Cabildo Carabalí Olugo y la Tumba francesa la Caridad de Oriente; los tres Paseos: el Tivolí, Sueño y La Placita, y las cuatro congas: Paso Franco, San Pedrito, Los Hoyos y Alto Pino.
Santiago de Cuba cuenta además con 31 museos, 33 sitios Monumentos nacionales y 43 Monumentos locales.
Condecoraciones de Santiago de Cuba
Suficientes razones existen para que Santiago de Cuba sea admirada en el área caribeña. Esta ciudad suroriental exhibe diferentes títulos honoríficos, resultado de la participación de sus hijos en acontecimientos trascendentales a lo largo de su hermosa historia, tanto nacionalmente como allende los mares.
La primera distinción fue la de “Muy Noble y Muy Leal”, conferida el 14 de febrero de 1712 por los Reyes Católicos de España. Una Real Cédula concedió ese reconocimiento a la villa en aprecio a su valor y heroísmo.
En mayo de 1822 la nombraron “Hospitalaria de las Américas”. Santiago de Cuba acogió a miles de emigrados, quienes a finales del siglo XVIII y principios del XIX llegaron a estas tierras, procedentes de Santo Domingo, luego de la Revolución Haitiana. Hombres y mujeres encontraron apoyo en sus habitantes y la ciudad recibió un impulso para su progreso. Este título simbolizó la gratitud de ellos.
Por acuerdo de los delegados del Primer Congreso Iberoamericano-Filipino de Municipios, celebrado en Madrid en 1955, le fue otorgado a Santiago de Cuba el título de “Municipio Benemérito de las Américas”.
El 26 de septiembre de 1983 el Consejo de Estado de la República de Cuba aprobó el otorgamiento a Santiago de Cuba del título honorífico de “Ciudad Héroe” y la Orden Antonio Maceo. Así se reconocían, entre otros hechos, el haber sido cuna de hombres como el propio Maceo, Guillermón Moncada y Frank País, al igual que José María Heredia, el primer poeta que le cantó a la nacionalidad cubana. Se agradecían también sus aportes a la total independencia cubana, además de las tradiciones patrióticas y revolucionarias de los santiagueros.
A Santiago de Cuba le fue otorgado el galardón Manzana de Oro, concedido por la Federación Internacional de Periodistas y Escritores de Turismo (FIJET), como merecido homenaje a la calidad y condiciones excepcionales del destino turístico.
El destino tiene importantes sitios Patrimonio de la Humanidad, tales como:
- Castillo del Morro San Pedro de la Roca y su sistema defensivo
- Paisaje arqueológico de las primeras plantaciones de café del sudeste de Cuba, ubicado en la zona de la Gran Piedra
- Tumba francesa La Caridad de Oriente, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
- Parque Baconao Reserva Mundial de la Biosfera
Cuna del son y del bolero, Ciudad coral y de la trova tradicional cubana, estos géneros musicales se arroparon en sus calles y balcones y de esta tierra nacieron ilustres personalidades como José “Pepe” Sánchez, autor del primer bolero, Miguel Matamoros, Sindo Garay, Ñico Saquito, Ibrahim Ferrer, Compay Segundo, Eliades Ochoa, por solo mencionar algunos de una lista enorme.
La cultura santiaguera no solo es pródiga por su música. Su verdadera génesis se encuentra y emana de la cultura popular. En Santiago de Cuba el viajero se encuentra con un ambiente donde el mestizaje es más abierto que en el resto del país y la influencia negra resulta un elemento insoslayable.
Todas estas razones hacen que se celebren varios eventos tradicionales de relevancia nacional e internacional, tales como el Carnaval Santiaguero, el Festival del Caribe, el Festival Internacional de Coros, el Festival del Son, el Festival de la Trova Pepe Sánchez, la Feria del Tivolí, el Evento Internacional de Cerámica Terracota y el Festival Boleros de Oro.
El Festival del Caribe, evento internacional de alta convocatoria, se ha realizado de forma ininterrumpida por 35 años y agrupa todas las manifestaciones culturales y el quehacer científico y literario de los pueblos del área, constituyéndose en espacio académico y cultural de reflexión sobre la historia y la cultura de los pueblos caribeños y de encuentro del rico patrimonio.








