Por la añeja ruta de los hoteles

La hotelería en la región central de Cuba nace en el siglo XIX, y en ese ámbito la villa de San Juan de los Remedios tiene un lugar de excepción. Veamos por qué.
La ciudad de Sagua la Grande, gracias a su pujante desarrollo de ese entonces, puede enorgullecerse de haber iniciado esta historia. Según Antonio Alcover y Beltrán, en su Historia de la villa de Sagua y su jurisdicción (1905), en 1825 esta localidad “abrió el primer hotel ó fonda y posada”, gracias a las gestiones de José Virgil, alias Charepa, “marinero en las costas de Cataluña”, quien se dedicaba además al comercio de madera y cuerdas.

Por otra parte, en la Santa Clara de mediados de ese siglo ya hay constancia de varias posadas y de un hotel, aunque no sabemos sus fechas de creación. Manuel Dionisio González en su obra Memoria de Santa Clara y su jurisdicción (1858), al hacer una relación de los es-tablecimientos comerciales e industriales que había en la ciudad en 1856, menciona, entre otras “[…] 17 tiendas de ropa, 69 de pulpería, una de pulperia y ropa, otra de esos mismos ramos y ferreteria, 1 almacen de víveres y ferreteria, 8 fondas y posadas, 1 hotel, 1 loceria, quincallería y perfumería, 4 almacenes de azúcar, 5 panaderias, tres cafees, 7 billares […]”.***

 Sin embargo, San Juan de los Remedios destaca en primer lugar porque inaugura su trayectoria hotelera a finales de la década de 1820 con la posada El Ave María, solo tres o cinco años después de la sagüera. El historiador español Facundo Ramos, radicado durante casi toda su vida en esta medio milenaria localidad, escribe en su libro Cosas de Remedios, aparecido en 1932: “[…] la primera [posada] que aquí hubo […] se llamó del Ave María, allá por los años 1828-1830”. Además, el historiador remediano Manuel Martínez (Historia de Remedios, 1944) también da fe de la existencia de El Ave María, a la que califica de “famosa posada”.

En torno a esta primitiva instalación, Ramos añade datos sobre el primer dueño, ubicación y destino. Así pues, cuenta que Don Francisco Romeu, alias Pancho el del Ave María, tenía una fonda en la que se dedicaba a expender pescado frito, al que le daba un toque único mediante una particular condimentación y atención esmerada mientras se cocinaba. La calidad de la oferta de esta fonda -primera en Remedios, según este autor- comenzó a atraer no solamente a los locales sino igualmente a “recibir huéspedes del campo y llegó á la categoria de Posada”.

Según la misma fuente y como es de esperar, el servicio hotelero de Pancho el del Ave María estaba lejos de cumplir siquiera los estándares mínimos del alojamiento hotelero de hoy: los huéspedes recibían por cama un catre de tijera “más bien cojo que limpio una sábana de cotón o lona de algodón y una raquítica almohada de paja de trigo”. Por su parte, las habitaciones no eran sino el portal del patio, espacio que compartían con la leña para el fogón de la fonda, y de paso entraban en contacto con emanaciones de dudosa fragancia procedentes de las pacas de tabaco y de los depósitos con restos de los abastecimientos y, a no dudarlo, contarían con la compañía 000de roedores y de insectos de toda índole…

Ramos lo resume así: “Los huéspedes se acotejaban como mejor podían y ¿qué habían de hacer si no había otra cosa mejor?”; sin embargo, añade este autor un detalle magistral, expresión de su simpatía por la índole noble del dueño: “En cambio de estos pequeños defectos había allí una grande y generosa hospitalidad, al extremo que eran pocos los que pagaban lo que comían”. La edificación fue demolida en 1870.

Otro mérito muy relevante tiene la hotelería remediana dentro del ámbito de la provincia: cuenta con el hotel más antiguo aún en funciones de toda Villa Clara, el Mascotte, fundado en 1879. Es más, solo un establecimiento similar de la antigua provincia de Las Villas le antecede en ese crédito: el hotel Unión, abierto en Cienfuegos justo una década antes.

El Mascotte se localiza en el centro de la ciudad de Remedios, frente al Parque José Martí, antigua Plaza Isabel II, exactamente en la calle Máximo Gómez no. 114 entre Alejandro del Río, y Pi y Margall. Por su arquitectura, el edificio tiene influencias neoclásicas. Fue construido como casa de familia en la década del 60 del siglo XIX, época de gran auge económico para la villa, gracias al pujante desarrollo de la industria azucarera en aquel entonces. Después de períodos de altas y bajas, el Mascotte fue reinaugurado el 30 de diciembre de 1998 por el ya extinto grupo Rumbos.
El primero de noviembre de 2004 pasó a formar parte del grupo hotelero Cubanacán, y desde el año 2009 se ha integrado a la cadena Hoteles Encanto.

Otro hito del devenir hotelero en la villa remediana es el hotel Barcelona, originalmente abierto en la calle José Antonio Peña, el 25 abril de 1926, bajo la gerencia del Sr. Francisco Vallespir, representante de la Cámara de Comercio de la ciudad de San Juan de los Remedios y perteneciente al ramo del café y la hotelería. Según el Heraldo de Remedios del 28 de mayo de ese año, el establecimiento estaba montado “a la altura de los hoteles de la capital”. Contaba con 14 habitaciones y su restaurante ofertaba excelentes comidas a la carta y para abonados, con lo que se ubicaba en la preferencia de los visitantes de la ciudad.

En sus inicios era una casa de familia, cuya propiedad se asocia a Luis Alfaya. Este la demolió parcialmente y la remodeló con la idea de usarla con fines de alojamiento. Más tarde pasó al patrimonio de Francisco Vallespir, quien inicialmente solo había alquilado la planta baja para trasladar allí su ya por entonces conocido restaurante Barcelona, del que tomó el nombre definitivo. En 1931, a causa de dificultades económicas, Vallespir vendió la propiedad al dueño del hotel Mascotte pero la instalación no sobrevivió al año 1934.

A partir de entonces fue destino de otras funciones, entre ellas la de Juzgado Municipal hasta el triunfo de la Revolución. Finalmente, por el deterioro al que llegó, el edificio fue declarado inhabitable. En 2008 se acometió su reconstrucción manteniendo la estructura original. Al año siguiente comenzó su rehabilitación con el objetivo de convertirlo en una obra del tipo Hoteles E. Luego de este proceso fue reinaugurado el 3 de noviembre de 2013, con la categoría de hotel de ciudad, con tres estrellas.

Remedianos y visitantes ven levantarse dentro del centro histórico, justo en la celebración de su medio milenio, dos nuevos hoteles, el Real y el Camino del Príncipe, los cuales se sirven de imponentes edificaciones patrimoniales. Ellos escriben hoy una nueva página en la ya añeja historia hotelera de San Juan de los Remedios, que comenzó con aquel modesto pero hospitalario Ave María del siglo XIX.

*Profesor de la Escuela de Hotelería y Turismo de Villa Clara.
** Investigadora de la Parroquial Mayor de San Juan de los Remedios.
***Las negritas son de los autores y en todas las citas se ha respetado la ortografía de los originales.