(…) ya estamos muy avanzados en un pedraplén de 48 kilómetros, que pasa por un grupo de playas que son una maravilla, que es el que conecta con el cayo de Santa María. Ya quisiera Varadero tener las aguas y los colores que tiene el Cayo Santa María, y el pedraplén atraviesa una serie de cayos que tienen playitas más pequeñas, muy bonitas, hasta llegar a dicho cayo.(Fidel Castro, inauguración hotel Cayo Coco, 12 de noviembre de 1993)
Antes de 1976, Villa Clara contaba con numerosos hoteles pequeños en su mayor parte, pero algunos muy importantes; sin embargo, ellos estaban, casi por completo, dedicados al alquiler a personas de paso por la ciudad o que estudiaban en ella. En Villa Clara destacaba, por su tamaño y modernidad, el Gran Hotel (en aquel momento el más alto del interior de la Isla). Además, existían lugares tipo balneario, en algunas playas al norte (Sagua la Grande, Caibarién y Corralillo), y baños en localidades de tierra adentro como Elguea y Hanabanilla, todos con facilidades hoteleras muy limitadas o sin ninguna. Puede decirse que el turismo comienza con la Revolución, como actividad de alcance nacional, dirigido a enaltecer la riqueza de su naturaleza y cultura.
El hotel Santa Clara Libre (antes de 1963 Gran Hotel), sigue siendo el mayor hospedaje de ciudad en el centro de Cuba. Sus habitaciones 414-415 fueron puesto de mando temporal del Comandante en Jefe Fidel Castro a su paso por la ciudad. La primera obra turística villaclareña después del triunfo revolucionario de 1959, fue el motel Los Caneyes, en 1966, que obedeció a la sugerencia de Fidel de edificar en las afueras de la ciudad una instalación con características semejantes a la de una aldea aborigen.
Casi una década después surgió el hotel Hanabanilla, inaugurado por Fidel el 26 de julio de 1975, ubicado en medio del macizo montañoso Guamuhaya, junto al lago artificial del mismo nombre, donde se disfruta, tanto de la abundante flora y fauna locales, como de la pesca, al igual que de un entorno rural pleno de tradiciones y de historia.
En los años noventa, en las cercanías de Santa Clara, se creó La Granjita. En 1998, se reinauguró el balneario Elguea, que databa originalmente de 1890, como una casa para el disfrute de sus manantiales minero-medicinales, pero que en 1959, Fidel (con Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, entre otros comandantes) había acordado con los propietarios su traspaso al Gobierno Revolucionario.
En la casi medio milenaria villa de Remedios se fundó el hotel Mascotte, en 1879, reabierto en 1998 por su valor arquitectónico y sus numerosas piezas patrimoniales, elementos estos que comparte con su instalación hermana en la misma ciudad, el Barcelona, que había abierto originalmente en 1926, en una casa de familia, pero como hotel no sobrevivió al año 1934, y fue rehabilitado en el 2012. El hotel América, en el centro de Santa Clara, que data de 1950, resurgió en el 2012.
Destacado capítulo aparte merece la obra del Campismo Popular que, entre 1982 y 1990, fundó siete bases: presa Minerva, Arcoíris, río Seibabo, cayo Conuco, y las playas El Salto, Ganuza y Sierra Morena, que continúan prestando servicios a vacacionistas, principalmente nacionales. Haciendo honor a su lema de Juntos por Naturaleza, todos se hallan en lugares de gran encanto natural y en un ambiente de vivas tradiciones locales.
El más reciente desarrollo del turismo en la provincia tiene por escenario el conjunto de tres cayos Las Brujas, Ensenachos y Santa María– en la costa norte de la provincia, unidos por esa imponente obra ingeniera de 48 kilómetros de longitud que es el pedraplén, iniciativa de Fidel en 1989, quien, además, presenció su terminación en 1994. En este bellísimo y exclusivo ambiente de sol y playa, se han edifi cado, en pocos años, once admirables hoteles, más otro de pronta inauguración, todos de alta calidad constructiva y servicios especializados, a los que se unen dos pueblos turísticos, clínica internacional, marina y un delfinario.
Además, la provincia dispone de una amplia red de instituciones culturales: galerías de arte, casas de cultura, salas de cine, bibliotecas, museos y grupos profesionales de diferentes manifestaciones. Entre los eventos propios más importantes están: Longina, A tiempo con Caturla, la Fiesta de la Danza, Ciudad Metal, el Festival de Invierno de cine de aficionados, y el Salón de Humorismo Gráfico.
Desde 1997, Santa Clara tiene el honor de guardar en su seno los inmortales restos del Comandante Ernesto Che Guevara y sus compañeros de la Guerrilla Boliviana, sitio que recientemente ha entrado en la privilegiada lista de los diez más visitados en todo el Caribe. Familiar, bella y culta, Villa Clara invita al mundo a ser parte de este paseo.











