Techos espirituanos, un arte pictórico del siglo XVIII

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LA MAESTRÍA DECORATIVA DE LOS TECHOS ESPIRITUANOS COBRA ESPECIAL INTERÉS EN EL SIGLO XVIII, YA QUE SANCTI SPÍRITUS NO SOLO SE VA A DESTACAR POR SU HISTORIA Y SUS TRADICIONES, SINO TAMBIÉN POR SU INIGUALABLE ARQUITECTURA.

Las cubiertas del período colonial son valiosos exponentes de la carpintería y de la imaginación de los artesanos de aquella época quienes, sin necesidad de acudir  a otro tipo de ornamentación, lograron obras dignas de ser admiradas, las cuales además de su función estructural y funcional fueron ricas en decoración.

Entre los techos más relevantes del siglo XVIII se destacan la Casa Consistorial (techo de Independencia # 41), cuya edificación concluyó en el año 1765. En esta centuria fue muy importante, más allá de la propia construcción, la ornamentación de los techos utilizando motivos vegetales y florales.

Hoy, en pleno siglo XXI “desgraciadamente” no todas las casas mantienen las cubiertas con sus elementos decorativos, ya que han sido borrados los motivos anteriormente expuestos o asimilaron nuevas formas de fabricación.

Resulta una característica muy peculiar de los techos espirituanos, la inscripción que hicieron los primeros dueños de las viviendas o los carpinteros, quienes participaron en la ejecución de las mismas, plasmando los nombres y las fechas de construcción del inmueble; ejemplo de ello se pueden citar:

Máximo Gómez # 3
“Esta casa es del Capitán Don Pedro de Castañeda y de Doña Gregoria Renzolí. Alabado sea el santísimo nacimiento, recen por la vida. Esta casa se terminó el 2 de enero de 1740”.

Máximo Gómez # 15
“Antonio Pérez de Ordaz me hizo. Día 12 de octubre de 1796. Joseé”.

Como complemento de la decoración se empleó la lacería, elemento esencial en el tirante pareado, cuyo tema central se circunscribe a un cuadrado. Los motivos fundamentales que se utilizaron en las lacerías fueron los triángulos que, al combinarse, formaron rombos.

Lacería: Es una ornamentación de líneas rectas y de motivos, tanto cuadrados como triangulares; se utilizó en el siglo XVIII en los tirantes pareados. 

Con el decursar del tiempo y las exigencias decorativas de cada siglo, en la mayoría de los tirantes, las lacerías fueron eliminadas e incluso se llegaron a suprimir hasta los tirantes. En el lugar de estas últimas aparecieron los tensores de acero, los cuales suplieron la función de los tirantes de madera.

Otra interesante versión de esta centuria es el empleo de los techos ochavados; muestra de ello se puede encontrar en Independencia # 3 (Café Central), utilizados para cubrir recintos cuadrados. En ellos, se resume toda la decoración de los techos y están artísticamente rematados en el centro por diferentes formas, que van desde los florones policromados hasta las más inverosímiles formas.

Este arte de decorar los techos quedó en el pasado al entrar el mundo en la era del hormigón; es por ello que resulta importante proteger y salvaguardar este legado, que ha llegado a pleno siglo XXI en perfecto estado de conservación.

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