Los amantes de la naturaleza pueden escoger en el territorio múltiples atractivos para disfrutar de su valioso patrimonio natural.
El área forma parte de la reserva de Biosfera Buenavista, y fue creada en 1995. Por sus características y escenarios naturales, tiene elementos representativos de especies de animales y plantas con significación especial, tales como: un centro de biodiversidad de los murciélagos, especies endémicas locales, vulnerables y en peligro de extinción.
Allí se destaca Cayo Caguanes, con una gran densidad de cuevas, cuyo sistema cavernario de 35 grutas alcanza más de 11 km de largo en 114 ha de extensión, por lo que este cayo posee una de las mayores áreas subterráneas de Cuba.
El parque, administrado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, tiene notables valores histórico-culturales, entre los que se destaca la abundancia en espacios arqueológicos y de pictografías, que lo colocan entre los más significativos para el estudio del arte cubano precolombino.
El endemismo representa un componente zoogeográfico importante, pues hasta el presente se han registrado 176 endémicos, y en el área se registran 25 especies amenazadas. Según la Unión Mundial para la Naturaleza, tres están categorizadas como En Peligro y once Vulnerables.
Un total de 20 especies se encuentran en alguno de los apéndices de la Convención Internacional para el Tráfico de Especies Amenazadas de la Flora y la Fauna, a lo largo de una superficie total de 20 490 hectáreas, de ellas 8 500 terrestres y 11 990 marinas.
El sitio, que comprende la llanura Corralillo-Yagüajay, así como los cayeríos, es uno de los de mayor cantidad de zonas arqueológicas en todo el territorio nacional, con numerosos lugares distintivos en todas las categorías establecidas en Cuba. Es significativo en ellas el desarrollo del arte parietal, dotado de números, dibujos y pinturas rupestres. La mayoría de estas áreas se encuentran en cuevas.











