AL CUMPLIRSE LOS 500 AÑOS DE FUNDADA LA VILLA DEL ESPÍRITU SANTO, ES IMPRESCINDIBLE MENCIONAR DOS JOYAS ARQUITECTÓNICAS QUE ATESORA Y QUE ENGALANAN CON SU BELLEZA A LA CIUDAD:
PUENTE SOBRE EL RÍO YAYABO
Y LA IGLESIA PARROQUIAL MAYOR
El puente sobre el río Yayabo es considerado por muchos la reliquia colonial del centro de la Isla. Su construcción es admirada por quienes lo transitan y constituye un significativo símbolo patrimonial de la localidad. Se encuentra al suroeste del Centro Histórico Urbano, en el antiguo Paso de Carretas.
Único de su tipo en Cuba y uno de los más antiguos, terminado en 1825, atrae a muchos visitantes, tanto nacionales como extranjeros, ya que él se integra de forma inigualable a un bello paisaje urbanístico que identifica a la urbe citadina.
Son numerosos los admiradores interesados en esta obra arquitectónica que, si bien cuenta los comienzos de su edificación en 1817, se demoró años en concluirse y tuvo como principal mano de obra a una fuerza no calificada, integrada por los presos del municipio y algunos esclavos.
Es notable cómo el paso del tiempo no ha deteriorado la magnificencia del puente, pues se mantiene sólido bajo sus cinco arcadas hechas con ladrillos, marcando un fuerte estilo romántico y conservando el mismo encanto de ayer.
Iglesia Parroquial Mayor
Si bien el puente sobre el río Yayabo es un alto exponente patrimonial, sin lugar a dudas, la Iglesia Parroquial Mayor es otro elemento arquitectónico ineludible dentro de la villa espirituana.
Esta iglesia es la construcción más antigua que se ha fechado en Sancti Spíritus, fue declarada Monumento Nacional en 1978, según investigaciones realizadas por la Historiadora de la ciudad, María Antonieta Jiménez. Tiene características de evidente ascendencia mudéjar y se halla ubicada en la convergencia de las calles Jesús Menéndez, Agramonte, Quintín Bandera y Máximo Gómez, en el mismo corazón de su Centro Histórico.
Sobre la ubicación de la actual iglesia existen diversas leyendas, pero una de las que más ha perdurado en el tiempo es la de la puerta principal, conocida por pobladores de la ciudad como La Puerta del Perdón. Se dice que allí se encuentra enterrada una señora adinerada y malhumorada, quien en el lecho de su muerte, arrepentida de todo mal, pidió ser enterrada en esta entrada, para que todo el que entrara pasara por encima de su cadáver para ver si algún día era perdonada por Dios.
Su arquitectura no es solo lo que atrae al turismo local y foráneo, también es el sonido de las campanas fundidas en oro, plata y bronce que despiertan cada mañana a sus moradores y recien llegados, bajo las manos del campanólogo Cuco Pasamontes. Entre un repique y otro ha crecido la leyenda de este lugar. Otro componente que la distingue es el enorme reloj, el cual día a día indica el transcurrir del tiempo, de ese que no se detiene y se convierte hoy en símbolo de tradiciones.
Todo visitante, quien hace turismo de tránsito o de permanencia en Sancti Spíritus, acude a tomarse una instantánea ante tan relevantes espacios, que si bien han devenido emblemas por su grandeza y suntuosidad, son emplazamientos de obligatoria visita para apreciar, , cómo la historia ha dejado su huella y legado desde la distante época hasta la actualidad.










