La Habana, con una excelente ubicación geográfica en la costa norte de la región occidental, es la provincia más pequeña del país. Se extiende por el este hacia hermosas playas y por el oeste hacia costas y marinas, lo que propicia un clima agradable. Su población es de más de dos millones de habitantes.
Es una ciudad cosmopolita. Desde los primeros años acogió a relevantes personalidades e instituciones, lo que la convirtió en el centro cultural más importante de la Isla.
La diversidad es el signo de la cultura habanera, que no puede definirse como un proceso homogéneo. Confluyen las tradiciones de raíz africana, española, con algo de chino y árabe, entre otras influencias como la francesa, que aunque pequeñas, son reconocibles en la cotidianidad citadina.
Entre las joyas de La Habana está su Centro Histórico. Es una de las caras de su patrimonio arquitectónico que, como su gente, responde a la mezcla de estilos como el colonial, neogótico, neocolonial, art decó, art nouveau, racionalista. Sus municipios y múltiples repartos residenciales evidencian este eclecticismo.
Además del patrimonio histórico que esta ciudad protege, el entorno cultural fue especialmente renovado después del triunfo de la Revolución en 1959. Posiblemente uno de los aportes más novedosos haya sido la creación de las escuelas de arte de Cubanacán, de donde han egresado algunas de las figuras más revelantes de las artes plásticas, la danza, el teatro y la música.
Su condición de capital favorece que en ella estén situadas instituciones vitales para el desarrollo cultural de la nación: la biblioteca Nacional de Cuba, el Instituto del arte e Industria Cinematográficos y la Cinemateca de Cuba, ballet Nacional de Cuba, Danza Contemporánea, el Conjunto Folclórico Nacional, Casa de las américas, la Orquesta Sinfónica Nacional, por solo citar algunos ejemplos.
De igual forma, acoge a los más importantes eventos internacionales que tienen lugar en Cuba, con carácter anual o bienal: los festivales de Cine, Teatro, ballet, boleros de Oro y las bienales de artes Plásticas. Todos ellos conforman las tradiciones de la ciudad, a la cual acuden miles de personas de todo el país y del resto del mundo.
La Habana se identifica por el azul del mar en torno al cual se desarrolla buena parte de su vida social, y es motivo de inspiración para quienes, al más leve contacto con su ambiente y sus pobladores, terminan seducidos por su magia.










