Es el símbolo más antiguo de los que caracterizan a la capital. Desde el siglo XVII, esa silueta de mujer da la bienvenida a los que se asoman al puerto habanero, a la vez que observa con amor a los que recorren la zona más antigua de la ciudad. La atalaya del Castillo de la Real Fuerza sirve de hogar a esta obra realizada por el escultor Jerónimo Martín Pinzón con el propósito de perpetuar el recuerdo de Doña Isabel de bobadilla, esposa de Hernando de Soto, quien fuera gobernador de Cuba.
La estrategia original del Proyecto para la Revitalización Integral fue a partir de las plazas principales: Catedral, Plaza de armas, Plaza Vieja, y de otros puntos de notable valor patrimonial. Todo ello involucraría a las calles que los conectan, las cuales indicarían a su vez nuevos senderos para la rehabilitación.
Junto con la recuperación de viviendas, los especialistas han puesto en marcha hogares para ancianos, mujeres gestantes y niños con dificultades en su entorno familiar.
Esta gran obra creadora es en sí misma gestora de numerosas opciones culturales. Cada manifestación artística del país tiene elevados exponentes en La Habana Vieja, un escenario multiplicado para el disfrute cotidiano de quienes la habitan o acuden a ella para asombrarse ante tanta grandeza.
Sus protagonistas no olvidan que el Centro Histórico sería un sitio sin alma si prescindiera de su gente.









