Pipa personaje de leyendas entre caracoles y conchas

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pipa

La imagen de una artista plena, rodeada de lo más genuino del arte popular, está ante nuestros ojos: María del Carmen Calderón. Como antaño, la adornan sus collares de conchas, caracoles y piedras autóctonas, pero lo más atrayente son su estilo y el arte de contar historias.

Quizás la mejor presentación sea: se trata de Pipa, aquella adolescente que, junto al hermano, vendía esos collares caminando entre los turistas, animada por el talento familiar que un día despertó por la precaria situación económica, según decía su padre hace varias décadas.

Testigos de su infancia de familia humildísima son los vecinos y el espacio que la ha visto crecer entre las calles 43 y 47, en Varadero. Dice que fue la Revolución Cubana la gran oportunidad para sobrevivir, siempre aferrada a la hermosa tradición de convertir elementos naturales en objetos de arte, adornos, y multiplicar por el mundo las cuatro letras que marcan su autenticidad y valía: CUBA.

Cuenta que en los inicios ayudaba a su padre y tío a organizar el rudimentario taller, donde confeccionaban los collares que tanto gustaban a los turistas, pero muy pronto ella misma empezó a crearlos también, desplegando su imaginación entre aquel hermoso universo de conchas y caracoles del que no ha podido desprenderse hasta ahora, cuando disfruta del bienestar en la renovada Feria de Artesanía de Varadero.

Sonriente y en varios idiomas, difunde su cortesía y habilidad para vender y complacer. En ese entorno, no olvida cuando le facilitaron ubicar su pequeño mercado de artesanía en varios hoteles, ni la venta del primer collar hecho por su abuela con “sombreritos chinos” (tipo de concha) y pita de pescar, lo que despertó lo que ha sido su vida: la artesanía.

Pero ella también desanduvo los caminos de la agricultura y el comercio estatal durante más de dos décadas, después de enero de 1959, cuando su vida y la de millones empezaron a cambiar, afirma con satisfacción mientras complace la solicitud de sus clientes. ¡Qué habilidad! Ni un solo momento desatiende ni pierde el hilo de la conversación.

Muestra su orgullo, su cubanía y sentido de pertenencia. Narra cómo inspiró al músico Pello el Afrocán cuando hizo su orquesta completa con materiales del mar, y asegura que fue por ella que él creó la popular melodía María caracoles, tal vez el mejor apelativo y homenaje para esta amante de las conchas y los caracoles.

Habla emocionada de la virgen de la Caridad, la Patrona de Cuba, que realizó para el presidente venezolano Hugo Chávez Frías y para el Papa Benedicto XVI, de la que está en el santuario del El Cobre, en Santiago de Cuba, y la que regaló a la reconocida cantante Celina González. Con orgullo menciona la Patrona que confeccionó en ocasión del cumpleaños 80 del Comandante en Jefe Fidel Castro, y que se encuentra en la Galería de América Latina en Sao Paulo, Brasil, junto a la imagen del Quijote de la Mancha.

Pero su espíritu creador no se detiene y ahora se empeña en la realización del Salón Familia Calderón por la Liberación de los 5, que abrirá sus puertas en Matanzas en el mes de junio, organizado por la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, y en la colección 5 Madres para 5 Héroes, también con la imagen de la virgen.

Ella, expresión de lo oriundo de Varadero, se acerca muy feliz y en un susurro, como si ya no lo fuera en todo su esplendor, dice: “Sabe, yo siempre quise ser artista”.

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