Escuela de música de un maestro

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Para Carlos Puig Premión, director de la Banda Provincial de Música de Granma, la institución musical que ha contribuido a fundar en Cuba y otros varios países, es gran formadora de músicos, quienes se aglutinaron para que perdure una hermosa tradición.

Nacido en Santiago de Cuba, el 14 de octubre de 1953, considera que la Banda es la escuela donde se han formado hasta hoy cinco generaciones de músicos con sus virtudes y defectos, pero con el objetivo de ser representativos de la cultura cubana y su aporte a las nuevas generaciones.

Dijo que la Banda de Bayamo fue la primera que tocó el Himno de Bayamo y ha incursionado en distintas manifestaciones genéricas de la
música, con nuevos grupos de instrumentistas y amantes del género, quienes se esfuerzan porque la agrupación sea el faro luminoso de Bayamo y de la provincia, incentivando la creación artística, el rescate del repertorio y las tradiciones musicales, así como el sostén de
las mismas.

Explicó que en este peregrinar por la música de concierto ha sido acompañado siempre por la Banda de Bayamo, que para él es uno de los mayores logros artísticos de su vida.

Recuerda que para los años 60, parecía que la Banda insigne iba a desaparecer, pero gracias al apego a la historia, la dedicación y el trabajo surgió la posibilidad de multiplicarse, y en la actualidad cada municipio granmense cuenta con una entidad de este tipo.

Algunas de sus valoraciones son lecciones
Desde mi punto de vista, La Bayamesa fue el detonante de múltiples aristas en el mundo de la canción y la expresión de la poesía, donde el amor y los valores sentimentales se estrecharon con el patriotismo, la dignidad y el decoro de los bayameses. La Bayamesa que primeramente apareció en una versión romántica y luego guerrera, propició que se abrieran muchas ventanas hasta nuestros días por donde transitaron desde Céspedes y Fornaris músicos inspirados como Sindo Garay, Pablo Milanés, viejos y jóvenes trovadores de nuestro tiempo que le cantaron a la belleza física y espiritualde la mujer fuese madre, novia o esposa. Hoy, es un símbolo y referente para las nuevas generaciones al reflejar lo mejor de su cultura, de su poesía y lirismo. En mi ciudad adoptiva, Bayamo, tuve el honor de ser alumno de la escuela Rafael María de Mendive, bajo la tutela de la profesora Verania Acosta, quien  me inclinó hacia el mundo de la música, y luego me hizo partícipe de la Banda  de Música de esa escuela. En esta institución educacional, donde se  formaron importantes músicos bayameses, comenzó mi interés por el aprendizaje de diferentes instrumentos de percusión, viento y cuerdas. Esto  propició mi ingreso a la escuela de música Rafael Cabrera, bajo la dirección de Ana Manuela Diéguez y un claustro de profesores entusiastas y   emprendedores como Nerio González, Radamés Cabrera, Eloína Guerra y René Capote. 

En la década del 60-70 ingresé como educando en la Banda Municipal de Bayamo, bajo la dirección del maestro Joaquín Muñoz Cásate, quien dedicó   parte de su tiempo en formarme como músico y amante de la música de concierto. Luego integré la Banda Militar de Holguín, trasladándome hacia  Santiago de Cuba, bajo la batuta del maestro Salvador Alarcón , quien contribuyó en gran medida al conocimiento y manejo del mundo de las bandas en  el plano teórico y práctico. Al terminar mis estudios en la Escuela Profesional de Música regreso a Bayamo y comienzo como Director de la Banda  Municipal en aquel entonces.

En el año 2000, se creó un programa de enseñanza y formación acelerada de músicos para bandas, dando así inicios al proyecto de Escuela de Bandas de  Conciertos en todo el país. Actualmente, este plan se ha extendido hacia otros países, gracias al apoyo del Instituto Cubano de la Música y el Ministerio  de Cultura.

La labor desempeñada por él dentro de este movimiento le sirve de estímulo y vitalidad para seguir aportando vida a esta idea, muestra de esto lo  constituye el premio de composición de música para bandas recientemente recibido en el Concurso de Música Contemporánea Alejandro García Caturla.

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