Génesis de una cultura cubana

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Muchas culturas dieron lugar en Cuba a una cultura nueva. Poco quedó de los primitivos pobladores de la Isla; solo algunas manifestaciones en el oriente del país. De España le vino al cubano el sentimiento heroico de la vida, en tanto la mezcla con la presencia africana, caracterizada por la violencia de la esclavitud, marcó con su impronta la música, el baile, los rituales y las celebraciones de los cubanos.

Sin el negro, Cuba no sería Cuba, escribió el sabio cubano Fernando Ortiz, pero dice el poeta Roberto Fernández Retamar que Cuba es el país más español de América. Sin embargo, los cubanos se dieron a la tarea de crear una sociedad equilibrada en medio de la diversidad de culturas traídas de otras tierras; se reproducen a sí mismos como pueblo mestizo que adquirió y mantiene todos los elementos sin ser ya ni africano ni español, solo cubanos.

Al celebrarse los 500 años de la ciudad maravilla que es La Habana, la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña vuelve a dar la bienvenida a visitantes de todo el mundo, abre sus puertas y anuncia la entrada a una urbe que no se deja vencer por el tiempo, al servir de escenario a la edición 39 de la Feria Internacional de Turismo, FitCuba 2019.

Más allá de sus muros, se trabaja por recuperar edificaciones, plazas y tradiciones. Se inauguran hoteles, reabren otros después de trabajos de restauración de excelente calidad, se proyectan y  ejecutan algunos más para que quien elija a La Habana como destino turístico viva la historia de la añeja ciudad desde el confort de antiguos y modernos hoteles, la atención cálida y eficiente de sus trabajadores que representan el heredado espíritu habanero, en la constante labor de resguardarlo como una misión sagrada. 

Pero más allá del patrimonio histórico que esta ciudad protege, el entorno cultural es especialmente renovado después del triunfo de la Revolución cubana, con la creación de un sistema de enseñanza artística de donde han egresado algunas de las figuras más trascendentes de las artes plásticas, la danza, el teatro y la música. Su condición de capital propicia que en ella estén ubicadas instituciones esenciales para el desarrollo cultural de la nación, como la Biblioteca Nacional de Cuba, el Instituto de Arte e Industria Cinematográficos y la Cinemateca de Cuba, el Ballet Nacional de Cuba, Danza Contemporánea, el Conjunto Folclórico Nacional, Casa de las Américas y la Orquesta Sinfónica Nacional, por solo citar algunos ejemplos. Asimismo, La Habana es sede de los más importantes eventos internacionales con carácter anual o bienal, como los festivales de Nuevo Cine Latinoamericano, Ballet, Teatro, Boleros de Oro y laBienal de Artes Plásticas, que ya forman parte de la tradición de esta ciudad donde nació, el 28 de enero de 1853, José Martí, el Apóstol de Cuba. La Habana, azul por el mar, ambiente en el cual desarrolla buena parte su vida social, es motivo de inspiración para quienes llegan a ella y quedan deslumbrados por su magia. 

BALLET NACIONAL DE CUBA

Se considera que esta compañía es el punto cimero de la fuerte y consolidada Escuela Cubana de Ballet, fruto de la genuina unión de Fernando Alonso, Alicia Alonso como gran bailarina y Alberto Alonso, hermano del primero y quien fue el primer bailarín profesional de Cuba. La compañía se funda el 28 de octubre de 1948 con el nombre de Ballet Alicia Alonso y sede permanente es el Gran Teatro de La Habana. Ya en su primer año de vida realiza la primera gira por varios países de Latinoamérica. En 1950 se funda la Academia Nacional de Ballet Alicia Alonso, la primera de su tipo en Cuba, donde se forjarían a partir de entonces las nuevas figuras del ballet cubano. A mismo año Alicia empieza a estrenar sus propias coreografías en la compañía, entre las primeras están, Ensayo Sinfónico y Lydia. Y en 1952 se incorporan al repertorio de la compañía las obras La fille mal gardée, con coreografía de Alicia Alonso y Un concierto en blanco y negro de José Parés.

El 24 de enero de 1954 estrenan en América Latina la versión completa de El lago de los cisnes y en 1955 la compañía pasa a llamarse Ballet de Cuba. Cuando se produce el triunfo de la Revolución cubana en 1959 la compañía se reorganiza después de un período de inactividad y asume el nombre de Ballet Nacional de Cuba. Esta época fue muy productiva que se lleva a cabo el I Festival de Ballet de La Habana, evento que se ha convertido a partir de entonces en uno de los eventos de mayor relevancia para el ballet cubano e internacional. También se realiza la primera gira por los países socialistas de Europa y Asia.

El 1 de diciembre de 1965 el Ballet Nacional auspicia la creación del Ballet de Camagüey, que constituye la segunda compañía profesional de ballet en Cuba, esto permite aumentar el número de profesionales en la isla, sin perjuicio de la calidad, y permitió extender la práctica de este arte al interior del país. 

En 1978 el Ballet Nacional realiza su primera gira por los Estados Unidos. El 24 de marzo de 1980 la Unesco organiza una Gala Internacional en París en homenaje a Alicia Alonso. En 1981 le es conferida Orden Félix Varela, la mayor distinción que se le confiere a una figura en el campo de la cultura en Cuba. 

En 1987 el Ballet Nacional colaboró con la creación de la Facultad de Arte Danzario del Instituto Superior de Arte de Cuba, que le confirió a Alicia Alonso el título de Doctor Honoris Causa en Arte Danzario. Durante estos años sus talentosos bailarines han obtenido numerosos condecoraciones y premios de prestigiosas instituciones del mundo.  El 23 de enero del 2019, la primera bailarina Viengsay Valdés fue nombrada subdirectora artística de la compañía, aún con Alicia Alonso como directora general.

LOS 60 DE CASA DE LAS AMÉRICAS

Al iniciar los festejos por los 60 años de Casa de las Américas y su premio literario 2019, el destacado ensayista Roberto Fernández Retamar expresó que es motivo de orgullo que muchísimos autores y autoras latinoamericanos y caribeños, entre los más valiosos, se sientan vinculados o murieron fieles a los ideales de la Casa y de la Revolución. Destacó a escritores como Alejo Carpentier, Manuel Galich, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano y Roque Dalton. 

Este enero tiene especial significación para los organizadores del encuentro, porque seis décadas después sus trabajadores siguen apostando por la renovación sin dejar de ser fieles al espíritu que animó el nacimiento de la Casa y del certamen literario. Ahora son otros y a la vez los mismos porque son parte de un legado abrumador y nuevo punto de partida para una historia aún por escribir.

Una vez más se demostró el poder de convocatoria del concurso, pues en esta edición se recibieron más de 550 obras de varios países de América Latina: novela, poesía, ensayo histórico social, literatura brasileña, estudios sobre latinos en Estados Unidos y literatura para niños.

Conversatorios y mesas de debate, presentación de los libros ganadores del Premio en el 2018 y conferencias magistrales sobre temas medulares relacionados con el desarrollo de la literatura en la región, complementaron este evento unificador de las letras latinoamericanas y caribeñas. 

Igualmente, se inauguró la exposición Arte Popular del Perú, y el concierto para arpa y voz de la mexicana Verónica Valerio. Por su parte, la Cinemateca de Cuba, en homenaje a estos aniversarios, programó el ciclo “La Escritura Proyectada: Cine y Literatura Latinoamericana”.

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